Militares robaban combustibles con permiso de superiores: relato de un exempleado de Seguridad de Pemex

En Oaxaca, militares participaron en el robo de combustible con el conocimiento de su coronel, mientras que en Sinaloa, las medidas para evitarlo no eran las adecuadas y las evidencias eran eliminadas, deunció Iván Rivas, quien fue empleado de la Gerencia de Servicios de Seguridad Física de Petróleos Mexicanos (Pemex) durante 11 años.

En la Mesa de Análisis con la periodista Carmen Aristegui, narró que desde que fue contratado, en 2006, su trabajo consistía en vigilar los ductos y detectar tomas clandestinas.

Recordó que en Salina Cruz, Oaxaca, junto a sus compañeros, localizó tomas de hasta 5 kilómetros de derivación, conectadas del ducto a contenedores de 5 mil litros por pieza.

Comentó que para combatir el robo de hidrocarburos debían contar con apoyos, como vehículos y personal que acompañara al patrullaje; sin embargo, éstos eran mínimos.

“El incremento en el robo de combustible se basa en que personal de la gerencia en México, los que dirigen, los que están en la oficina, no se dan cuenta de lo que pasa en las brechas, nos empezaron a quitar apoyos. No teníamos camionetas, yo llegué a trabajar en una camioneta de ductos prestada de tres y media, viejita, ahí yo daba mi servicio de patrullaje”, abundó.

Recordó que una madrugada, tras realizar un patrullaje, acompañado por militares del 13 Regimiento de Caballería, de Ixtepec, Oaxaca, se dirigió hacia la refinería Antonio Dovali, pero en el transcurso, en una brecha llamada “El Igú” observó unas “rodadas” (marca de las llantas).

“Yo traía el mando de esa patrulla y a un compañero que se llama Víctor Manuel García, y a otro compañero en otra camioneta atrás. Cuando yo veo ese indicio, apuro a la camioneta que me seguía… Nos metemos hacia la brecha y empiezo a ver unas lámparas y me aventaron unos lamparazos como señas” que indicaban alto, agregó.

Al llegar, un teniente de apellido Valencia lo interceptó. “Estaba una pipa y un Mercedes-Benz del 13 Regimiento, con contenedores de mil, de 200, de 50 y de 20“.

Rivas cuestionó al teniente, pero éste sólo le contestó que eran “órdenes superiores”.

La periodista Ana Lilia Pérez precisó que “quienes estaban ordeñando los ductos en esos momentos eran militares del 13 Regimiento, que había sido contratado por Pemex para hacer los rondines con ellos”.

Añadió que Rivas realizó un informe sobre lo que sucedió; sin embargo, fue reservado hasta 2023.

Posteriormente, el extrabajador de Pemex llamó a la guardia en la refinería para notificarle del robo y le respondieron que le iban a hablar al coronel.

“Él llegó a la escena, y minutos más tarde, llegó el coronel encargado del 12 Regimiento de Caballería. Ellos se saludaron… Y el jefe de seguridad física de nosotros, que se supone nos debe de defender, dijo ‘a ver Chuta, ven para acá’. Me acerqué y le dije que nosotros veníamos del 13 Regimiento de dejar a su personal y al ir circulando nos encontramos estas rodadas, nos metimos y encontramos esta situación, y me dice el coronel (del regimiento 12) ‘bueno, ¿y a ti quién te mando?’… Y le dije ‘yo no tengo la culpa que usted y sus elementos sean unos rateros‘. Así le dije enfrente de mi jefe”, contó.

Cadereyta, Nuevo León 

Posteriormente, en 2012, Rivas fue transferido a Cadereyta, Nuevo León, donde llegó con el “dedo puesto”, es decir, señalado como “un mal elemento”.

Refirió que hubo una ocasión en la que fue interceptado por tres vehículos, y entre ellos, había una patrulla de la policía municipal.

“Al momento que yo hice el movimiento para sacar mi arma, una 38 especial, se me acerca el que traía el mando, y me dice ‘hey, hey, guarda tu cosita, porque si te quisiera hacer de agua, ya te hubiera hecho de agua, lo único que quiero es que me dejes de estar molestando’… Él, me imagino, era un representante del Cártel en algún momento“, agregó.

En otro patrullaje, Ivan Rivas y un compañero detectaron una pipa con un sólo tanque de los dos que debían circular, lo cual les pareció sospechoso. El chofer del autotanque explicó que llegó a Cadereyta desde Tula, descargó Metil Terbutil Etery (MTE) y ahí mismo le cargaron diésel robado.

“A él le ofrecieron 10 mil pesos por el ‘jale’, fue lo que él manifestó, y recogió a su copiloto adelante, porque él era el contacto con la persona a la que se le iba a entregar el producto”, abundó.

Señaló que contrario a las terminales de almacenamiento, las refinerías no cuentan con autorización para cargar combustible; sin embargo, lo hizo.

Topolobampo, Sinaloa

Luego, Rivas fue enviado a Topolobampo, Sinaloa, donde la orden cambió: ahora el trabajo consistía en tapar las tomas clandestinas con una mezcla de cemento blanco, clavos y resina epóxica.

“El tapón era un envase de refresco, que se llenaba de tierra y ya estaba reparada la toma clandestina y ya no se reportaba… Por orden del general (Eduardo León) Trauwitz a mí el teniente Marcelino Mesinas me ordenó que el trabajo se tenía que hacer de esa forma”, expuso.

Con esto, apuntó, “la delincuencia organizada en el estado de Sinaloa lo único que tuvo que hacer es conseguir un desarmador, un pequeño martillito y botar el trabajo que se había hecho”.

Ana Lilia Pérez comentó que el general Trauwitz, en su administración, tuvo un presupuesto muy alto para el combate al robo del combustible, pero a los trabajadores no les daba ni siquiera los insumos mínimos.

“Aquí hay también un tema de dinero. ¿Qué se hizo con ese presupuesto?, porque según el libro blanco de Petróleos Mexicanos, parte de ese presupuesto se invirtió en comprar armamento, pero el señor Rivas manifiesta al igual que sus compañeros que no tenían las armas para trabajar“, señaló.

Iván Rivas narró que posteriormente la orden de Mesinas fue ya no reportar las tomas clandestinas y desaparecer los vehículos involucrados en el robo de combustible, ya fuera quemándolos o tirándolos a un río.

“Llegó otro jefe, un mayor (Arturo Torres Vidal), y fue lo mismo, las órdenes fueron tajantes, ‘en las tomas clandestinas tienes que hacer el trabajo si quieres hacerlo, y si no, házmelo por escrito, porque mi general Trauwitz está despidiendo a todos‘”, contó.

El exempleado de Pemex comentó que muchos de sus compañeros sí cumplieron la orden, lo cual les dejó consecuencias. “Hay un cabo del 42 Batallón de Infantería que se quemó gran parte del cuerpo y eso no fue reportado, porque quemaron una camioneta para desaparecerla”.

Finalmente, Rivas lamentó que por cumplir su trabajo, el teniente Marcelino Mesinas, el mayor Arturo Vidal y el general Trauwitz, le iniciaron un proceso penal por omisión de reportar un delito en materia de hidrocarburos.

 

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