
Un reciente artículo publicado en la revista Nature ha sacado a la luz prácticas rituales de sacrificio infantil en la antigua ciudad maya de Chichén Itzá. La investigación, liderada por Rodrigo Barquera Lozano del Departamento de Arqueogenética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, y con la colaboración de cuatro especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha proporcionado nuevos y sorprendentes datos sobre la cultura maya.
Descubrimientos Clave
- Sacrificio de Varones Jóvenes:
- El estudio revela que los sacrificios rituales en Chichén Itzá se centraban exclusivamente en varones de entre tres y seis años. Esta práctica parece estar alineada con creencias mitológicas, dado que los gemelos, presentes en estos sacrificios, representan dualidades importantes en la cosmovisión maya.
- Restos Analizados:
- Los restos óseos, resguardados por el Centro INAH Yucatán, pertenecen a 64 infantes encontrados en una cámara subterránea a 300 metros del Cenote Sagrado de Chichén Itzá. Este espacio se cree que pudo haber sido un chultún, utilizado para el almacenamiento de agua y luego modificado para conectarse con una caverna.
- Conexión Genética y Cultural:
- El análisis genético mostró estrechas relaciones de parentesco entre los niños, incluyendo dos pares de gemelos idénticos. Esta es la primera vez que se identifican gemelos en contextos funerarios mayas antiguos, sugiriendo una conexión con los mitos del Popol Vuh.
- Evidencias Culturales y Biológicas:
- La datación de los restos indica que el chultún fue utilizado con fines mortuorios entre los siglos VII y XII, con la mayoría de los niños enterrados durante el apogeo de Chichén Itzá (800-1000 d.C.). El análisis isotópico también reveló dietas similares entre los niños, sugiriendo que fueron criados en la misma área y bajo las mismas condiciones alimentarias.
Importancia del ADN Antiguo
El estudio destaca la importancia del ADN antiguo para comprender las prácticas culturales y biológicas de las civilizaciones prehispánicas. La investigación no solo proporciona información valiosa sobre los rituales mayas, sino que también abre nuevas vías de exploración para otros sitios arqueológicos y periodos históricos.
Colaboración y Futuro de la Investigación
El artículo fue coescrito por Rodrigo Barquera, Víctor Acuña Alonzo, Oana del Castillo Chávez y Diana Iraíz Hernández Zaragoza, entre otros especialistas. La colaboración con la comunidad de Tixcacaltuyub ha sido crucial, y sus perspectivas han enriquecido el desarrollo del estudio. Según Víctor Acuña, director de la ENAH, este trabajo representa un avance significativo en la comprensión de las prácticas rituales mayas y subraya el compromiso de la institución con la investigación de las culturas mesoamericanas.
El descubrimiento refuerza el valor de los estudios genéticos antiguos y promete ampliar el conocimiento sobre la sociedad y la cultura maya, ofreciendo una nueva visión de su compleja historia.
Para más detalles, puede acceder al artículo completo en la revista Nature.




