La OMS reveló cuántas horas debes dormir según tu edad

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Dormir parece una actividad sencilla, pero es una de las funciones más importantes para la salud física y mental. Sin embargo, existe una pregunta que sigue generando dudas entre millones de personas:

¿cuántas horas deberíamos dormir realmente?

Durante años se popularizó la idea de que todas las personas necesitan ocho horas de sueño cada noche. La realidad es mucho más compleja. Expertos en salud y organismos internacionales han establecido que las necesidades de descanso cambian a lo largo de la vida y que dormir demasiado poco puede tener consecuencias importantes para el organismo. Lo más sorprendente es que muchas personas descubren que llevan años durmiendo menos de lo que su cuerpo necesita.

Pocos lo saben, pero los primeros meses de vida son una de las etapas en las que el sueño juega un papel más importante.

 

Los bebés recién nacidos pueden necesitar entre 14 y 17 horas de sueño al día. Este descanso es esencial para el desarrollo cerebral, la maduración del sistema nervioso y el crecimiento físico.

 

Durante esta etapa, el sueño no ocurre en largos periodos continuos. Los ciclos son cortos y se distribuyen durante todo el día y la noche. Esta dinámica es completamente normal y forma parte del proceso natural de desarrollo.

A medida que los bebés crecen, los patrones de sueño comienzan a estabilizarse.

 

Los especialistas recomiendan entre 12 y 16 horas diarias, incluyendo siestas. Durante esta fase se fortalecen procesos relacionados con el aprendizaje, la memoria y el desarrollo emocional.

 

Diversas investigaciones han encontrado que el descanso adecuado durante la infancia está relacionado con mejores resultados cognitivos y conductuales en etapas posteriores de la vida.

Entre los 1 y 2 años, los niños deberían dormir entre 11 y 14 horas al día.

 

Aunque muchos padres se enfocan en la alimentación y la actividad física, los expertos señalan que el sueño tiene un impacto igual de importante. Durante el descanso, el cerebro procesa información, fortalece conexiones neuronales y consolida aprendizajes.

Además, una buena rutina de sueño puede contribuir a mejorar el comportamiento y la regulación emocional en esta etapa clave del desarrollo infantil.

Los niños de entre 3 y 5 años necesitan entre 10 y 13 horas de sueño diarias.

Aunque algunos dejan de tomar siestas, el descanso sigue siendo esencial. Los especialistas indican que dormir bien favorece la creatividad, la capacidad de atención y el aprendizaje.

Cuando el sueño es insuficiente, pueden aparecer cambios de humor, irritabilidad y dificultades para concentrarse en actividades escolares y recreativas.

Entre los 6 y 12 años, la recomendación es dormir entre 9 y 12 horas por noche.

Sin embargo, las actividades extracurriculares, el uso de dispositivos electrónicos y los horarios familiares suelen reducir significativamente el tiempo de descanso.

Los expertos explican que dormir menos de lo necesario puede afectar el rendimiento académico, la memoria, la capacidad de resolver problemas y la atención en clase.

La adolescencia es una de las etapas más complicadas para mantener buenos hábitos de sueño.

 

Las recomendaciones indican entre 8 y 10 horas diarias. Sin embargo, las redes sociales, las tareas escolares y los cambios hormonales hacen que muchos adolescentes duerman mucho menos.

Expertos advierten que esta falta de descanso puede afectar el rendimiento escolar, el estado de ánimo e incluso incrementar el riesgo de ansiedad y depresión.

Una de las creencias más extendidas es que dormir poco es una señal de productividad.

 

La realidad es diferente. Los especialistas recomiendan que los adultos duerman al menos siete horas por noche y, en muchos casos, entre siete y nueve horas resulta lo más adecuado.

Dormir menos de siete horas de forma constante se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, obesidad, diabetes y trastornos emocionales.

Casi nadie imagina que dormir muchas horas también puede ser una señal de alerta.

 

Aunque algunas personas necesitan más descanso debido a enfermedades, recuperación física o privación de sueño acumulada, los expertos señalan que el exceso de sueño frecuente puede estar relacionado con ciertos problemas de salud.

 

Por ello, la calidad del descanso es tan importante como la cantidad. Dormir ocho horas con interrupciones constantes puede ser menos reparador que dormir siete horas continuas y profundas.

No basta con cumplir una cifra en el reloj.

Los especialistas explican que factores como el ruido, la iluminación, el estrés, el uso de pantallas y el consumo de cafeína pueden afectar la calidad del sueño.

Una persona puede pasar ocho horas en la cama y aun así despertarse cansada si el descanso no fue realmente reparador. Mantener horarios regulares, evitar dispositivos electrónicos antes de dormir y crear un ambiente adecuado para el descanso son algunas de las estrategias más recomendadas.