
Dado que muchos trabajadores han estado alejados de la oficina durante casi dos años, fuera de la línea de visión de sus gerentes, un número creciente de personas está asumiendo silenciosamente un segundo empleo de tiempo completo.
El trabajo desde el hogar ha permitido a algunas personas tener en secreto dos trabajos remotos a la vez, por lo que algunas de ellas están depositando en sus cuentas cientos de miles de dólares adicionales por año.
No es raro oír hablar de trabajadores que realizan actividades secundarias mientras trabajan en empleos de tiempo completo: vender joyas en Etsy, conducir un Uber fuera del horario de oficina o ensamblar muebles los fines de semana con TaskRabbit.
Pero el «sobreempleo» es diferente: un empleado podría tener trabajos simultáneos, separados, a tiempo completo, realizados en diferentes computadoras.
En abril de 2021, un hombre que se hace llamar Isaac en la comunidad del sobreempleo lanzó Overemployed, un sitio web con artículos sobre cómo hacer para mantener varios trabajos remotos. (¿La regla número uno? No hables sobre mantener varios trabajos remotos).
Dice que durante los últimos 20 años, algunos trabajadores han explotado oportunidades existentes en la industria de la tecnología que eran amigables al trabajo remoto mucho antes de la pandemia. Pero ahora, a medida que más trabajadores en todos los campos de todo el mundo han tenido la oportunidad de trabajar desde casa, la evidencia anecdótica sugiere que más personas están explorando el estilo de vida del sobreempleo.
Isaac sostiene que el sobreempleo no significa necesariamente trabajar días extra largos: los trabajadores pueden dedicar 30 horas a la semana a su trabajo principal, por ejemplo, y luego destinar a su segundo trabajo el tiempo que de otro modo se habría ocupado con reuniones no obligatorias en su primer empleo.
Por supuesto, el sobreempleo es legalmente complicado: su viabilidad depende del tipo de contrato que firmó un trabajador cuando fue contratado en su trabajo principal y si está incumpliendo algún acuerdo de no competencia. Y, como era de esperar, es extremadamente controvertido o, incluso, es visto como poco ético.
Dejando a un lado las obligaciones contractuales, los trabajadores básicamente mienten (por omisión o de otro modo) a su empleador «principal».
Fuente: BBC




